Espacio XXXVII

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UN HOMBRE EN CRUDO

Cuando empezamos a pensar nuestro espacio, decidimos primero diseñar a nuestro usuario, pensando en un hombre solo….amante de la buena música, del arte, de la lectura, del buen vino, amante de todo aquello que estimule los sentidos, además de imaginarlo solo; lo hicimos con amigos, y que mejor que generar una comunión con ellos; una ronda donde mirarse y escucharse fuese el punto de partida para un momento único e irrepetible.

Pensamos entonces en algo contundente y solido que uniera a nuestro hombre solo y sus pares, con la idea de aquellos casi primitivos fogones de la infancia, el fuego siempre o casi siempre está presente en un encuentro de amigos.

La nobleza y simplicidad que caracteriza a la amistad masculiana, nos llevó al siguiente interrogante….

¿Qué materiales identificarían a este hombre ? Fue entonces cuando decidimos pensar “ en el brutalismo” como estilo de interiores , pensando en expresar los materiales de este estar en “bruto” y fue en ese momento que definimos a la piedra como principal protagonista para articular y recrear atravez de nuestra estufa y nuestra mesa de centro, ese espíritu de fogón de amigos, la madera natural, que recrea una biblioteca/bar, también se hace presente en piso, y techo conteniendo y apagando la frialdad de la piedra, también el arte aparece plasmado en maderas en su estado más natural,de la mano del gran artista plástico RAUL DIAZ, los linos en los sillones y cortinas aportan confort, enfatizan el disfrute del tacto y en sus tonos neutros le dan un aspecto masculino al espacio.

Pensamos este estar como un lugar claro, para contrarrestar el revoque a la cal de las paredes, que por momentos recrean a una antigua caverna.
Con estos elementos intentamos representar a un hombre contemporáneo en sus hábitos y al mismo tiempo primitivo, a la hora de concebir su estar como un refugio, casi cavernario, donde preservar el encuentro consigo mismo, y por supuesto con sus amigos de una vida.