Espacio VII

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Sofía Willemoës

HALL DE ENTRADA

Se trata de un mural decorativo de pared de  18  metros lineales, que se adapta a la medida de la pared y es lavable. Inspirado en el paisaje autóctono de corrientes, esta pieza es un oasis de vida silvestre y natural en plena ciudad.

Entre una frondoza vegeación acuática, los camalotes dibujan un sendero imaginario que constituye la base de los embalsamados donde el viento deposita tierra y semillas, para que sobre ellos crezcan, como por arte de magia como por arte de magia, especies de tierra firme como arbustos y árboles. Destrás del agua se adivinan palmeras caranday y oindo, cuyos frutos sirven de alimento para los monos caraya. Un ombú regala sombra al reposo de un grupo de ciervos de los pantanos y a un pequeño venado de las pampas, especia en extinción recuperada de otra zona del país. Coloridos lapachos en flor custodian un pequeño rancho. A lo largo del mural se ve una diversidad de yacarés, ciervos de los pantanaos, lobitos de río, carpinchos y variedades de aves sobre el diseño del espacio.

Hall central para ambientar el gall central de Casa FOA 2017, sofía Willemoës buscó recrear algo tan característico del pueblo y del campo argentino como es el reposo debajo del árbol a  la hora de la siesta, donde sólo se escucha naturaleza, recreado en el espacio a través de la reproducción de sonidos de agua, viento, animales e insectos.

La exuberante flora del mural incluye especies acuáticas que dan lugar a unas auténticas “islas flotantes” emuladas en una serie de canteros de forma orgánicas.